Ibrahim regresó al desierto a buscar el espinosaurio.

Tras el rastro

Ibrahim volvió a la pequeña aldea. Buscó y buscó al hombre del bigote. ¡Y, al fin, lo encontró! El hombre decidió ayudar. Llevó a Ibrahim al lugar del desierto donde había encontrado aquel hueso aplanado. Juntos descubrieron más huesos de aquel misterioso dinosaurio.

Ibrahim es muy cuidadoso
cuando busca fósiles.

Ibrahim trabaja en equipo para descubrir más huesos de espinosaurio.

¡Un descubrimiento!

Ibrahim estudió todos los huesos que había encontrado. Los puso juntos. Algunas piezas se habían perdido. Necesitaba recrear el dinosaurio al completo.
Y usó una computadora para construir un modelo.

Hacer un modelo

El nuevo dinosaurio era extraño. Tenía el cuello largo. Y sus patas traseras eran cortas. Sus pies eran anchos y planos. A Ibrahim le parecían remos. El cráneo tenía un morro alargado. Sus fosas nasales estaban muy altas. La vela de su espalda era larga y alta.

Este hueso de pie de espinosaurio fue encontrado en el yacimiento.

La cabeza del dinosaurio era fina y alargada.

La conclusión de Ibrahim fue que se trataba de un dinosaurio acuático. Pensó que su larga cola le servía para nadar. Así como sus patas palmeadas. Y también, sus elevadas fosas nasales. Le permitían llevar casi toda la cabeza bajo el agua mientras cazaba.

Las patas del dinosaurio podrían haber sido palmeadas. Seguramente, para nadar mejor.